La trampa de la eficiencia energética

Existen muchas iniciativas que toman las empresas en pro del ambiente que tienen por objetivo disminuir el cambio climático. Algunas de estas estrategias buscan reducir el consumo de agua, la emisión de residuos, implementar sistemas de economía circular, generar o comprar energía renovable y finalmente el uso de medidas en eficiencia energética.

Incluso existen sistemas de gestión de la energía como el ISO 50:001, los cuales buscan gestionar el uso de los energéticos, optimizar y reducir el consumo de los mismos, mejorando los indicadores de consumo para la producción de bienes o servicios.

Estos sistemas de gestión y prácticas en eficiencia energética a la larga reducen el consumo unitario de energía y en consecuencia el gasto de las empresas. Esto en primera instancia es un ganar-ganar para las empresas y para el medio ambiente… ¿no?

Sin embargo, existe un impacto ambiental cuando incrementas la eficiencia en tus procesos, y es que ahora te alcanza para producir más con la misma cantidad. Para explicar mi punto… supongamos que tienes un coche, y tienes un presupuesto mensual de $500.00 semanales para usar en gasolina, los cuales te alcanzan para viajar unos 350 km. Entonces decides invertir y mejoras la eficiencia de tu coche, logrando con esos mismos $500.00 viajar 450 km.

En términos de eficiencia tu coche rinde más km; sin embargo, en el impacto neto de emisiones este se ha incrementado. Esta idea aplica para muchos de los combustibles que consumimos en los países en desarrollo, ya sea diesel, gasolina, gas natural, combustóleo e incluso la electricidad que, en la mayoría de los casos, se generan en plantas termoeléctricas que funcionan con los mismos combustibles antes mencionados.

Pero… ¿cómo podemos evitar caer en este dilema de la eficiencia energética? Si bien no existen respuestas únicas y cada caso tiene sus peculiaridades, algunas de las respuestas fáciles son comprar energía limpia o renovable; el uso de un sistema de Certificados Blancos o Títulos de Eficiencia Energética, los cuáles se otorgan con el cumplimiento de la eficiencia energética de las industrias.

Finalmente, para el usuario doméstico, la medida va a recaer en el nivel de consumo de bienes y servicios que tenemos, siempre con un enfoque en la sustentabilidad del planeta, pero si te interesa más el tema te invito a leer la nota que tenemos en el blog.

¿Y tú, haces algo para mejorar tu eficiencia energética?

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