¿Lavar platos o usar desechables?

platos y cubiertos de plástico

Qué es más sustentable o beneficioso para el medio ambiente; ¿lavar platos o usar desechables? ¡Esa es la cuestión!

Si la respuesta te parece obvia, de igual manera te invito a leer los argumentos. Si te encuentras un poco confundido de cuál es la respuesta correcta, no te preocupes, te encuentras en el lugar correcto para contestarla.

Ésta pregunta me la hizo mi novio cuando estaba introduciendo su mente a la sustentabilidad. Bastante lógica de pensar para cualquier principiante, incluso para los que se hacen llamar “expertos en productos verdes”.

Fuera de que los platos desechables finalmente se van a convertir en basura después de su único uso, mi novio pensó en toda el agua que se utiliza en la cocina al lavar los platos sucios. Y es verdad… se usa un montón de agua. Un estudio europeo concluyó que al lavar manualmente “el consumo medio para limpiar 12 juegos de platos se midió en 103 litros de agua, 2,5 kWh de energía y 79 minutos de tiempo”.

Flojera de lavar, ¿mejor desechar?

Yo personalmente odio lavar los trastes. Es una labor de la casa que me parece odiosa. Incluso prefiero lavar los baños que estar tres veces al día mínimo lavando platos, vasos, ollas, cubiertos, palas y todos los trastes que parecería que se reproducen como plaga… Para mí y para muchos es una tarea de flojera.

Y con la flojera, muchos han acudido a los platos, vasos, toppers y cubiertos desechables (incluso esas paveras y charolas de aluminio desechable para el horno).

Una cosa es la flojera y otra cosa es la consecuencia de las acciones. Este caso es un claro ejemplo de dos productos muy distintos. Uno está hecho para tirarse y el otro para reutilizarse y durar mucho tiempo (aunque también depende el material del que están hechos).

¿De qué está hecho? ¿Para qué fue hecho?

Los platos desechables comunes suelen ser de plástico o unicel (poliestireno). También pueden ser de cartón con una delgada capa de plástico encima. O también hay desechables de productos que se hacen llamar “naturales” como; fécula de maíz, distintas hojas, semilla de aguacate, caña de azúcar, entre otros.

Retomando esta última categoría, te recordamos que no todos los productos que se hacen llamar “naturales”, “ecológicos”, “verdes” realmente lo son… la mercadotecnia detrás de estos productos, muchas veces son un engaño verde. Es muy importante que los productos que se hacen llamar sustentables estén avalados por organismos certificados, ten en cuenta las etiquetas para un consumo sustentable.

El factor con mayor desventaja de los desechables es, valga la redundancia, que están hechos para usarse una vez y luego descartarse. A diferencia de una vajilla de alta durabilidad.

¿Cómo fue el proceso con el que se hizo?

Cualquier producto desechable (ya sea un plato o un vaso de café para llevar) lleva consigo un proceso.

  • Extracción de materia prima; como por ejemplo en el caso de platos desechables de plástico que vienen de unos pellets con base en petróleo.
  • Producción; procesos industriales que logran formar con la cantidad adecuada, un plato desechable ligero, estético y funcional.
  • Empaque; el mismo producto de platos desechables, viene empaquetado probablemente en una bolsa de plástico también.
  • Transporte; requiere de una gran logística y de consumo de gasolina. En este punto es una excelente idea cuestionarse dónde fue hecho el producto. Muchos desechables “ecológicos” son hechos, y por ende, vienen de China lo que produce un mayor impacto en su transporte al requerir más combustible.
  • Finalmente, después de su uso, su desecho; que en el caso de los platos desechables, tienen un único uso por lo que acelera su destino al vertedero (basura).

Todo proceso de la industria, lleva consigo una huella hídrica o agua virtual que es una manera estándar de contabilizar el impacto ecológico de un producto.

Evidentemente la vajilla llevó un proceso con similitudes pero finalmente el objetivo de este producto es mayor durabilidad. Por lo tanto, la huella hídrica o el impacto ambiental de un plato desechable es mucho mayor a la de un plato en casa que se usa indefinidamente.

Te invito a pensar en el siguiente ejercicio:

Tienes en tu casa una vajilla fija (digamos que de cerámica o de porcelana), de un juego de 12 personas e invitas a tus 12 familiares cada semana a comer a tu casa.

Si utilizaras desechables, tendrías que comprar mínimo 4 juegos de 12 desechables cada mes, lo que implicaría que eres responsable de haber consumido y por ende demandado 4 veces todo el proceso que mencionamos anteriormente.

Ahora haz las cuentas por 1 año… creo que entiendes la idea. Simulando el consumo de un solo año comprarías alrededor de 52 veces el juego de 12 desechables lo que equivaldría a tirar a la basura en un año 624 platos desechables.

En cambio, ¿cuántas veces puedes usar el mismo plato de la vajilla de tu casa?

Evidentemente puedes usar fácilmente la vajilla fija de tu casa (de porcelana o cerámica) por un año y más. Generando cero basura y consumiendo agua al lavar los trastes pero mucho menos agua de la que se requirió en el proceso industrial de generar toda esa cantidad de desechables.

Matemáticas sustentables

Una revista de Stanford asegura que se requieren 8 gallones de agua fresca para generar un solo plato desechable de papel. Eso equivaldría a 18,900 litros de agua requeridos para generar los 624 platos desechables que se requerirían para un solo año. Y tomando el primer dato mencionado en este artículo de que se requieren de alrededor de 103 litros de agua para lavar una sola vez el juego de 12 platos, equivaldría a sólo 5,356 litros de agua para lavar la vajilla todo el año (recibiendo a tus 12 familiares una vez cada semana).

18,900 vs. 5,356 litros de agua es una gran diferencia

Para ser exactos, 3.5 veces más agua se consume al comprar platos desechables por un año en vez de lavar platos en tu casa.

Así que por más agua que sientas que se “desperdicia al lavar los trastes” no se compara con la inmensidad de agua utilizada para producir una cantidad constante de desechables.

¿Cuándo tiramos una vajilla y cuándo un plato desechable?

Aunque se requiere más energía y recursos para hacer una vajilla de cerámica o porcelana a comparación de los productos desechables, es probable que la vida útil de una vajilla sea bastante larga, lo que equilibra estos costos ambientales iniciales.

Para concluir el verdadero impacto ecológico que hay detrás de cualquier proceso, lo correcto sería analizar el ciclo de vida del producto. Pero tener una Mente Sustentable te ayudará a predecir el resultado de manera asertiva.

Te recomiendo leer nuestro artículo cambia el chip: no te programes para desechar ya que entenderás que todo aquello “hecho para tirarse” nunca es la mejor opción.

Ya no te sentirás tan mal como yo al lavar los trastes de la casa, ya que podrás combatir la flojera al pensar que “lavando trastes y no comprando desechables, estoy salvando al mundo”.

Publicado por Lyann Jafif Nahmias

Apasionada de la naturaleza. Entusiasta de aprovechar los recursos físicos y económicos al máximo de manera sostenible. Creyente de que la sociedad humana es la responsable y capaz de formar y ejecutar soluciones para mejorar el medio ambiente y pulirnos como seres. Ingeniera en Desarrollo Sustentable, actualmente desarrollando sus conocimientos en Desarrollo Web Full-Stack. Con experiencia en gestionar proyectos de organizaciones sin fines de lucro de impacto social. Amante del buen cine, de la auténtica artesanía mexicana y de observar la belleza en la cotidianidad de la vida.

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