Un árbol puede cambiar una comunidad

Cuando pensamos en proyectos de reforestación, normalmente hay dos ideas que predominan. La primera es referente a la ubicación; se cree que la reforestación se llevará a cabo en un bosque, lejos de las ciudades y poblados. La segunda es referente a su objetivo; se cree que el objetivo es recuperar la cantidad de árboles que alguna vez existió en ese lugar. Y, aunque existen proyectos en que una o ambas suposiciones pueden ser verdaderas, no necesariamente se aplica para todos. 

La Comisión Nacional Forestal (Conafor) nos indica que existen diversos tipos de reforestaciones, que inicialmente se dividen en dos: urbanas y rurales. Cada una tiene variantes, clasificadas según su objetivo. En el caso de las reforestaciones urbanas, que son aquellas que ocurren dentro de las ciudades, se clasifican en cuatro grupos. 

Estudios realizados en comunidades de diferentes sectores han demostrado que la renovación de un espacio público influye en el comportamiento de las personas que viven en sus alrededores. Por eso, la reforestación estética o escénica resulta ser un proyecto con múltiples beneficios. El objetivo principal es adornar o proteger una zona, ya sean parques, calles, camellones, banquetas, etc. 

Para el siguiente tipo de reforestación existen casos muy específicos, ya que se hace en grupos de árboles, con alineación o diseños especiales. Se trata de la reforestación conductiva o moderadora de ruido. Como su nombre lo indica, su objetivo es moderar o reducir el ruido en ciertas calles, zonas industriales o parques. Los árboles al ser ordenados a modo de cortina pueden amortiguar el ruido desde seis hasta diez decibeles (unidad de medida del sonido), según el Manual de Prácticas de Reforestación de la Conafor.  

En sitios donde se desea controlar la intensidad de la luz, se utiliza la reforestación para control de sombras. El objetivo de esta es quizá el que más fácilmente se deduce: se debe filtrar la luz del sol a través de las copas de los árboles para regular la temperatura del lugar y regular la cantidad de luz que llega a un determinado lugar. Es decir, el objetivo es que los árboles cumplan una de sus más básicas funciones. En zonas con temperaturas elevadas, esta reforestación ayuda a que se utilice menos aire acondicionado y por lo tanto protege la economía de las familias. 

Por último, tenemos la reforestación experimental, demostrativa o para investigación. En su fase experimental su objetivo puede variar entre mejorar la calidad del aire y reducir contaminantes, con el fin de mejorar la salud de las personas. Cuando hablamos de la demostrativa, lo que se busca es crear conciencia ambiental y desarrollar interés por cuidar el medio ambiente. Y, cuando hablamos de fines experimentales, se refiere a la realización de estudios sobre la adaptación de especies a un nuevo sitio, por mencionar un ejemplo. 

Como verán, además de todos los beneficios ambientales que nos brindan los árboles, es importante recalcar los beneficios sociales de éstos. No obstante, toda reforestación requiere de una planeación y ciertos pasos a seguir para que sea efectiva y duradera. Si deseas participar en campañas de reforestación, ya sean urbanas o rurales, es importante identificar cuál será buena y efectiva. Para ello te invitamos a leer nuestro artículo «¿Todas las reforestaciones funcionan?» para que tomes una decisión informada. 

Publicado por Alitza Vargas

Ingeniera en Desarrollo Sustentable, apasionada por la gestión de proyectos y el aprendizaje continuo. Con experiencia en proyectos de mejora en eficiencia operativa, estandarización y productividad dentro de los sectores de: construcción y bienes raíces; química, petroquímica, y embalaje; industria; comercio minorista; y telecomunicaciones. Creo firmemente que la sustentabilidad puede y debe ser incorporado a la gestión de toda empresa para asegurar su éxito, adaptabilidad y crecimiento en el mundo.

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