Quiero ser más verde, ¿por dónde empiezo? PT.1

Para nadie es un secreto que nuestra forma de consumo podría ser mucho más empática con nuestro entorno. 

Hay una premisa importante: “sólo nuestra simple existencia deja una huella en el ambiente”. En ese sentido, más allá del fatalismo, podemos contribuir a que nuestro paso por el planeta, comience, al menos, a ser menos nocivo. 

Si pensamos en nuestra existencia, el impacto ambiental está en todos lados, lo que comemos, en dónde vivimos, cómo nos transportamos, etc… Es por ello, que esta serie de artículos, comenzará a abordar distintos ejes de nuestras vidas, para proveer pequeños ajustes que podemos hacer, pero con gran impacto. 

Comencemos desde adentro, nuestros hogares

Cuando hablamos de impacto ambiental, es importante que pensemos en la energía y el agua que consumimos y en los residuos que generamos. 

Energía 

  • ¿Tienes de esos focos viejos y de luz amarilla? Es tiempo de despedirse, y adquirir unas nuevas de luz blanca o CFL (Fluorescentes compactas). Además de tener más iluminación en tus espacios, verás una reducción significativa en el consumo (por lo tanto, menos contaminación) y más dinero en tu bolsillo. Además, procura no dejar los aparatos encendidos ni conectados cuando no los uses, la luz eléctrica no es imprescindible para muchos de nuestros aparatos: apágala. 
  • ¿Productos en aerosol? No más. Los aerosoles cuentan con COV en sus sustancias. Los COV son compuestos orgánicos volátiles, y una vez que entran en contacto con la luz del sol producen gas de ozono, permitiendo la formación smog
  • ¿Qué onda con mi alimentación? Puedes empezar por comer menos carne. No se trata de eliminarla de tu dieta sino de reducir su consumo. La producción de carne es uno de los principales contribuyentes a la emisión de gases de efecto invernadero.  
  • ¿Y el super? Tratar de comprar en el mercado local para evitar contribuir a largas cadenas de transporte de alimentos. Además, apoyas a las economías más pequeñas. 
  • Dile que sí a las plantas. No sólo se ven bien, sino que naturalmente limpian el aire a tu alrededor y armonizan los espacios. Bonus: refuerzan nuestra conexión con el entorno y, por ende, tu conciencia.  

Agua 

  • Reutiliza toda el agua que puedas: por ejemplo, cuando esperas a que se caliente para tomar una ducha. 
  • Puedes comenzar a preferir productos verdes libres de químicos, y si piensas que son más caros que los tradicionales, puedes ¡hacerlos tú mismo!
  • Instala aireadores o difusores en los grifos de la cocina y el baño, y así ahorrarás en tu consumo de agua. Se trata de aparatos que se enroscan en el grifo y que al abrirlos permiten que salga un chorro de agua a presión, porque mezclan el agua con el aire, así sientes que estás usando la misma cantidad de agua, pero en realidad mucho menos. 
  • ¿Quieres ir más allá? Puedes aprender a crear un recolector de agua de lluvia

Residuos 

  • En cuanto a la basura, recuerda que siempre se puede rediseñar su concepto: nada es un desperdicio. Empieza por separarla orgánica (restos de alimentos), reciclable (cartón, papel, aluminio, etc.) inorgánica (todo lo demás). No olvides compostar tu basura orgánica y llevar tus reciclables a centros de reciclaje (puedes hacer dinero extra). 
  • Comienza a preferir productos reutilizables o que estén bajo el esquema de devolver el empaque a cambio de un descuento en el producto. 
  • Aunque ya es ley en varias partes del país, no está de más que no uses o pidas bolsas de plástico en las tiendas; carga tu propia bolsa para hacer las compras o lleva contigo bolsas de tela reutilizables. Además, atrévete a reutilizar envases de vidrio en casa. Además, se ven muy bonitos. 
  • Usa filtros para beber el agua. Es más económico, pero también ayuda a que no generes más plástico en forma de botellas o garrafones. 
  • En relación tus muebles, puedes preferir aquellos que provengan de fuentes recicladas o fabricar los tuyos a partir de tus propios residuos. Algunas ideas, aquí

Estas son sólo algunas ideas y seguro existen mil formas más, pero queremos que te sientas bien y que estos pequeños hábitos se vuelvan naturales para ti, poco a poco, porque catalizan el cambio en tu entorno. 

Nos leemos en la próxima entrada para más ideas, pero esta vez, desde la oficina. 

Publicado por Andrea Borges

Venezolana, 25 años. Viviendo en México desde el 2008. Ingeniera en Desarrollo Sustentable, con formación en pensamiento sistémico y sus bases para cambios colectivos. Con experiencia en sustentabilidad, impacto social, regeneración, y su implementación en el sistema empresarial. Con particular afinidad por los datos y su análisis para la medición de impacto. Apasionada por generar condiciones que inspiran transformaciones sistémicas, los viajes y la naturaleza.

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