¿Todas las reforestaciones funcionan?

Ahora que el tema del cambio climático se ha vuelto más popular y ha ganado fuerza, muchas personas buscan ayudar con “micro-acciones” diarias que ayudan a mitigar y/o disminuir su impacto en el ambiente. Además de estas personas, existe un grupo que busca involucrarse en proyectos que aporten un “plus” a esas acciones diarias. Esta es una de las razones por las que los programas de reforestación se han puesto de moda en las últimas décadas. 

Las reforestaciones a nivel global son un tema de suma importancia, ya que son parte de las principales estrategias para la mitigación del cambio climático. La restauración de la cobertura forestal de nuestro planeta aporta beneficios a la biodiversidad, la sociedad, la calidad del aire, entre otros. Todas esas ventajas solo pueden obtenerse cuando la reforestación fue planeada correctamente y resulta efectiva, es decir: los árboles sobrevivieron. 

Sí, la reforestación es una actividad que nos conecta con la tierra y que tiene un propósito noble; pero si de cada 10 árboles plantados solo sobreviven 3, pierde su encanto. Esa era la estadística en México en el 2012 y, al ser una situación poco prometedora, se llevaron a cabo ciertas medidas por parte de la Conafor (Comisión Nacional Forestal), SEDEMA (Secretaría de Medio Ambiente) y otros organismos para mejorar los números. 

De acuerdo al Manual de Prácticas de Reforestación de la Conafor, esto es lo mínimo a considerar para un proyecto exitoso: 

  1. Evaluación y planeación: 
  • Inicia desde determinar el tipo de reforestación (rural o urbana) y cuál será su propósito, ya que de eso dependerá el sitio y las especies que serán utilizadas. 
  1. Selección del sitio:  
  • Se deben analizar las características sociales y ecológicas del lugar. Es importante considerar el entorno donde se llevará a cabo la reforestación y se necesita estudiar la locación para elegir las especies correctas para los fines elegidos.  
  1. Germoplasma forestal: 
  • De las especies elegidas se debe buscar los “árboles padre” que son aquellos con las mejores características de la especie (mayor altitud, grosor, sin plagas, tronco recto, etc.). De ellos se extraen las semillas que tendrán mayores posibilidades de resistir las adversidades climáticas. 
  • Este es quizá uno de los pasos más importantes porque, aunque la semilla representa aproximadamente el 5% del costo de la reforestación, la mala elección de esta puede resultar en el fracaso del proyecto y, por lo tanto, en mayores pérdidas económicas. 
  1. Producción de planta forestal de calidad: 
  • Ya que se eligieron las mejores semillas, éstas deben crecer y las plantas deben tener ciertas características para ser consideradas como aptas para la reforestación.  
  • Dependiendo del tipo de planta hay un mínimo del grosor del tallo, altura de la planta, particularidades de la raíz, entre otras. 
  • Una vez que la planta cumple con los requisitos debe ser trasladada de la mejor manera posible al sitio para garantizar que llegue en las mejores condiciones y tenga mayores posibilidades de sobrevivir. 
  1. Reforestación: 
  • Hay trabajos previos que incluyen la preparación y limpieza del terreno, ya sea manual o mecanizada, y garantizar que exista un acceso al predio para los trabajos posteriores de mantenimiento. 
  • Se debe diseñar la plantación y considerar la distancia entre cada planta, considerando el tamaño que tendrá en su etapa adulta. Teniendo esto en mente, también se debe considerar que cuando la plantación está en etapa juvenil necesitará mayor cantidad de plantas. Como ejemplo de esto tenemos la siguiente imagen extraída del manual de Conafor: 
Conafor. «Manual básico: Prácticas de reforestación». (p.32)

  1. Protección y mantenimiento: 
  • Se debe evitar que la plantación sufra posibles daños, previamente identificados. Es importante analizar e identificar los posibles daños según el sitio elegido. Dichos daños podrían ser causados por animales, plagas, enfermedades, incendios forestales, etc. 
  • Para el mantenimiento debe considerarse el uso de fertilizante, el control de maleza, reposiciones de plantas muertas, etc. 

Es importante que se considere todo lo anterior para que la plantación tenga mayores probabilidades de sobrevivir. Por eso es importante que, si se pretende participar en una campaña de reforestación, se elija una campaña organizada o apoyada por los organismos, grupos y fundaciones especializadas. En el caso de México se pueden consultar las campañas organizadas por Conafor, Secretaría de Medio Ambiente, Reforestamos México, WWF México, por mencionar algunas. 

Publicado por Alitza Vargas

Ingeniera en Desarrollo Sustentable, apasionada por la gestión de proyectos y el aprendizaje continuo. Con experiencia en proyectos de mejora en eficiencia operativa, estandarización y productividad dentro de los sectores de: construcción y bienes raíces; química, petroquímica, y embalaje; industria; comercio minorista; y telecomunicaciones. Creo firmemente que la sustentabilidad puede y debe ser incorporado a la gestión de toda empresa para asegurar su éxito, adaptabilidad y crecimiento en el mundo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: