¿Vidrio o lata?

Sin importar cómo le digas; chela, cheve, michelada, helodia o los miles de nombre pueda tener o mucho menos en qué parte del país te encuentres, estoy seguro de que no hay mejor momento de la semana que sentarse un domingo de verano por la tarde con el calor a su máximo esplendor y servirse de una fría cerveza. Somos tantos los que tenemos este gusto que para poder satisfacer la demanda México se ha convertido en el cuarto productor de cerveza en el mundo y el principal exportador a nivel mundial con cerca de 19.4 millones de hectolitros (datos al 2018). Quizá los números estén de más para explicar la importancia de la cerveza en México, pero con tantos millones de litros, es importante entender que de alguna forma tienen que transportarse hasta la comodidad de nuestra mano.

Estoy hablando de la presentación en la que se transporta que por lo general son en botellas de vidrio y en lata. La realidad es que muchas veces no pensamos cuál de estas presentaciones es la que tiene menor impacto ambiental o como diría “Cantinflas” cuál es la “menos peor”. Y fíjense que digo “de menor impacto” porque en cualquiera de las presentaciones que consumas, siempre tendrás un impacto ambiental, pero el punto de este artículo no es que dejes de beber cerveza, sino que entre las miles de razones por las que escojas una cerveza (como sabor, presentación, precio, disponibilidad) también este el impacto ambiental.

Sorprendentemente, México cuenta con un muy buen sistema de reciclaje de aluminio. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Envase y Embalaje (AMEE), se recicla el 100% de las latas consumidas en el país; esto se debe a que es muchísimo más barato reciclar el aluminio que importar aluminio primario para la producción de latas. 

Sin embargo, la historia cambia si de vidrio hablamos, y es que de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), solo el 12% del vidrio es reciclado (datos del 2019). Y a diferencia del aluminio, el reciclar el vidrio es olvidado por las empresas por factores como la degradación del material durante el proceso de reciclaje, los bajos costos de la materia prima y el bajo precio del vidrio reciclado, lo que fomenta el desinterés por su recolección.

La respuesta simple es…

Si de reducir tu impacto ambiental (en residuos) por consumo de cerveza hablamos, entonces compra cerveza en lata. Pero debemos recordar que las latas son transportadas en aros de plástico que funcionan como trampas para peces, aves, anfibios y demás numero de especies de animales, entonces ya no es tan sencillo. Afortunadamente hay empresas que están tomando iniciativas de innovación para reducir el impacto ambiental, por ejemplo, Corona de Grupo Modelo diseñó un empaque “cero plástico” como parte de su compromiso con la marca Parley for the Oceans.

O la nueva propuesta de Corona (de nuevo) llamada Fit pack con la que elimina por completo los empaques al enroscar varias latas de cerveza, facilitando el transporte sin empaque de las cervezas.

¿Qué sigue?

Como usuario final, lo primero que podemos hacer es comprar presentación de aluminio en tu cerveza favorita, pero si quieres ir más allá y no tienes problema con cambiar tus preferencias cerveceras, podrías apoyar a marcas que están tomando un camino diferente como los es Grupo Modelo. El poder del consumidor está en marcar las tendencias de los productos y si hacemos saber al mercado que el medio ambiente SI IMPORTA estaremos reduciendo nuestro impacto.

En un tono más soñador (porque… gobiernos latinoamericanos), tenemos el poder de que los gobiernos hagan iniciativas que promuevan prácticas de reciclaje como: impuesto a los residuos, sistema de separación de desperdicios (que no se limite a la separación de orgánicos e inorgánicos), incentivar los centros de reciclaje, impedir la existencia de vertederos clandestinos con castigos ejemplares a quienes los operen y limitar los restantes que llegan a los depósitos, por solo decir algunas de las practicas que se pueden tomar.

Y para las empresas, no queda más que asumir la responsabilidad de sus operaciones y el impacto de sus productos durante el ciclo de vida; innovar en atender las problemáticas derivadas de los impactos y comunicar las propuestas de solución y sus resultados.

Entendemos que estamos trazando un camino poco conocido hacia la sustentabilidad y que va a estar lleno de aprendizajes, pero si las empresas no asumen su responsabilidad y toman acción podemos estar seguros que no se asegurará la sostenibilidad del negocio ni la de la sociedad.

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